TEMAS CENTRALES: ¿TÚ LE CREES A ANAYA?

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TEMAS CENTRALES: ¿TÚ LE CREES A ANAYA?

Miguel Tirado Rasso | Temas Centrales

Vaya que le ha salido caro al dirigente del PAN, Ricardo Anaya, su “oculta” aspiración presidencial. Y las comillas vienen al caso porque sólo el ex joven maravilla cree que dándole largas a la respuesta sobre su proyecto político personal en el muy próximo futuro, engaña  y libra la percepción, cada vez más generalizada y reconocida extraoficialmente por sus seguidores, de que su actuación tiene un solo objetivo: la candidatura de su partido rumbo a Los Pinos.

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Y es que la estrategia de nadar de muertito, realmente nunca ha funcionado. En los tiempos del partido único o casi, tanto el tapado como sus competidores negaban su aspiración a la candidatura presidencial. El primero, porque aún sabiéndolo, las reglas no escritas lo obligaban a esperar el momento en el que el fiel de la balanza considerara que era el tiempo para el destape. Los demás suspirantes tampoco externaban su intención, manteniendo una rígida disciplina de discreción, sujeta a la regla de la inmovilidad para no salirse de la foto. En realidad, resultaba inocultable quienes eran los aspirantes, aunque no así, predecir quién sería el elegido.

Más adelante, cuando la apertura democrática mejoró los números en el tablero electoral para la oposición, los aspirantes de ésta, al menos uno, insistía en negar su aspiración presidencial en todas y cada una de las entrevistas que daba. Estilo, quizás, propio de su origen priista. En ese tema, solía decir, que lo dieran por muerto. Afirmación que, por cierto, nunca convenció a nadie. Y bueno, ese personaje, que siempre negó su interés por la silla presidencial, actualmente ya va en su tercer intento por alcanzarla. Así pues, lo recomendable sería no tomar muy en serio la palabra de aquellos políticos que niegan tener aspiraciones presidenciales, porque más pronto que tarde, la verdad los exhibe.

El cargo de dirigente de un partido político, en tiempos cercanos a la sucesión presidencial, ciertamente puede despertar ambiciones, porque a fin de cuentas, es la etapa en la que se requiere fortalecer el posicionamiento del instituto político, hacerlo más popular, lograr su presencia en todo el país y esto es tarea propia de quien lo preside, esto es una sobre exposición, para lo cual cuenta con los recursos e infraestructura de la institución. Una campaña, pues, que, debiendo ser institucional, hay quienes la aprovechan para beneficio personal, para su propio proyecto político, con lo que se incurre en un evidente conflicto de interés. Y esto es, precisamente, lo que se le reclama al político queretano.

Al dirigente panista, se le ha reclamado su falta de institucionalidad. Pues con el pretexto de estar cumpliendo con las funciones del cargo, ha monopolizado con su imagen y sus mensajes, prácticamente la totalidad de la cuota de spots que, por ley, le corresponden a su partido, además de recorrer el país en una campaña de promoción de imagen, más personal que de la  institución que preside. Y eso ha irritado a otros aspirantes declarados que exigen piso parejo en esta competencia.

Ricardo Anaya está en todo su derecho de aspirar al más alto cargo político. Su meteórica carrera política, entre apoyos, buen desempeño y oportunidades, seguramente lo ha alentado a considerarse con posibilidades. Lo que no se vale es tomar ventaja de su cargo para promocionarse. El cuestionamiento que le han formulado varios notables panistas le resulta difícil de responder, porque lo obligaría a tomar una decisión que quiere evitar ha como dé lugar: permanecer en la presidencia del Comité Ejecutivo de su partido y olvidarse de una posible candidatura presidencial, o renunciar a ese cargo y entrar de lleno a la disputa por esa candidatura.

Su persistencia en negar lo que salta a la vista, está afectando a su partido, con riesgos de fractura y, por supuesto, también a su propia imagen. Quienes lo presionan, aunque sarcásticamente sus seguidores los denominen “tuvos” (tuvo influencia, tuvo poder, tuvo cargos), no son cartuchos totalmente quemados y menospreciar su peso le está costando dolores de cabeza.

Ya por ahí ha surgido información que pone en tela de duda su honestidad. Revelaciones sobre cuentas personales que no cuadran y que, por su origen, tienen toda la característica de fuego amigo. Estos ataques, el ex joven maravilla los atribuye a una campaña orquestada por su enemigo político, el PRI, por las denuncias que ha hecho de la corrupción de gobernadores de ese partido, afirma. La realidad es que el panista sabe bien que el tricolor nada tiene que ver en esa guerra, que es interna, y que tiene su origen en la disputa por la candidatura hacia el 2018 en el seno del panismo.

Ricardo Anaya debe asumir los riesgos que implica aspirar a la silla presidencial y aceptar la competencia con quienes han declarado públicamente sus aspiraciones y reclaman piso parejo. Jugar desde la presidencia del partido lo coloca en una posición ventajosa y de privilegio, situación con la que, al parecer, la mayoría del panismo no está de acuerdo. Insistir en su estrategia propia del tapadismo del siglo pasado, lo está convirtiendo en un auténtico peligro para su partido y sus posibilidades en el 2018

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Una respuesta a TEMAS CENTRALES: ¿TÚ LE CREES A ANAYA?

  1. FERNANDO JAVIER BECERRIL ZAVALA dijo:

    Buenas noches entiendo que el destaparse de forma prematura pone en riesgo el “trabajo que hasta el momento haya hecho el partido azul” sin embargo, cuantos candidatos presidenciables tiene este partido? muy al contrario de el tricolor que hasta cola están haciendo y el amarillo pues ni hablar, pocos sin duda, así que no veo la razón de alarmarse por este movimiento, creo que lo hizo por sentir cerca el aliento de Calderón, en fin. Reconozco que el tricolor sigue siendo muy disciplinado y eso le ha llevado a cerrar filas y mantenerse a la expectativa (eso dicen) aunque están trabajando fuertemente ganando simpatías con el estilo inconfundible de dar ahora sin dar mas despues. Cada quien lo suyo ni a quien irle.

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