«HAY QUE PELEAR POR LA FELICIDAD»

ImagenPoliticadeMexicoydel-Mundo-HoyEnLaHistoriaMANLIO FABIO BELTRONES ESTÁ VIVITO Y GRILLANDO…

Sócrates A. Campos Lemus

«HAY QUE PELEAR POR LA FELICIDAD» José Mújica.José Mújica, llama a pelear por una cultura distinta: «La cosa -dice- no es solo crecimiento económico, hay que pelear por la felicidad humana. Hay que tener tiempo para trabajar, pero hay que tener tiempo para vivir porque la vida se nos va. La única cosa milagrosa y valiosa que hay es el tiempo de la vida de cada uno de nosotros», esto, lo afirma en una entrevista para CNN, reproducida por el portal de Carmen Aristegui el día 20 de octubre.jose-mujica-1

Al comentar sobre el consumismo que nos mantiene atados y controlados, ESCLAVIZADOS, señala: «… el consumismo actual en el que hay que trabajar para consumir más y somos más felices cuanto más nuevas cosas y cosas compramos, y hay que cambiar el teléfono a cada rato, y hacer teléfonos para que duren poco, y que venga otro, y ahora le van a poner baño al teléfono… pero no compramos con plata, compramos con el tiempo de la vida que gastamos para tener plata»…

«Yo le digo a los muchachos que hay que trabajar para vivir, porque si no está viviendo a costilla del trabajo, pero mira que la vida no sólo es para trabajar, hay que tener un tiempo para trabajar, después hay que tener un tiempo para vivir… Si aprendes a vivir liviano de equipaje tendrás más tiempo para ser libre y hacer con tu vida lo que se te ocurra»

Sin duda, las sabias palabras de un hombre que ha sido encarcelado por años en las prisiones de Uruguay, pero que jamás perdió la libertad de ser él en el encierro. No se llenó de rencor ni de envidias, no buscó el reconocimiento a su ego porque este ya no era parte de él, no buscó ni busca el estar en la «historia», sino en el ser él mismo. Seguramente, el tiempo y el silencio le obligó a reconciliarse en el diálogo interno que no nos miente si sabemos conservarlo en libertad y en el creer en la grandeza humana. Es sin duda diferente el discurso y el pensamiento de Mújica al de Fidel Castro, se acerca mucho más a un hombre libre y pleno como los fuera Ernesto, «El Ché» Guevara, por esa razón es tan respetado por las nuevas y viejas generaciones. En realidad, en la confusión y en el horror y terror en el que vivimos, en la selva de la sociedad actual, donde la indiferencia es brutal de tal suerte que no vemos lo que pasa al otro ser cercano, aunque lo estén asesinando o se muera de hambre, porque estamos inmersos en el consumismo y en el encontrar dinero para ser más esclavos, mientras más consumimos. Ahí está la clave del control y del nuevo esclavismo: el consumismo. Con tanto consumismo y con tanto chachalaqueo en la vida nadie tiene el tiempo de pensar y de mantener el diálogo interno y el de observar lo que sucede alrededor. Solamente sentimos la envidia de lo que se consume por el otro y de la frustración por no alcanzar eso mismo. Ya no damos gracias ni vemos lo que tenemos en la vida y no son más valiosas las cosas, sino lo que somos, simplemente, por ejemplo: la mejor casa más cara del mundo no se iguala en el precio que tendríamos que poner a nuestro corazón, porque si él, no vivimos; el mejor vehículo no tiene mayor precio que una mano que es capaz de sostener a nuestros hijos o sostener la cuchara con la que nos alimentamos; la mejor joya no tiene mayor valor que un ojo que nos permite captar los colores de la naturaleza y ver la sonrisa de nuestros seres queridos; la mayor cuenta de cheques no vale tanto como el poder escuchar el canto de los pájaros o una buena melodía o la voz de los que queremos.

En fin, ahí está el verdadero valor, el inmenso valor de lo que somos y al parecer, en esa avalancha del consumismo, dejamos de apreciar ese valor y, nos sentimos confundidos cuando vemos los asesinatos cometidos por los rateros o por los sicarios, cuando por el cobro de una dosis de marihuana son capaces de cortar la vida del consumidor, solamente para mostrar que no se les puede deber y que todos deben de pagar; nos sentimos indiferentes cuando vemos cómo se mata a una gente que trabaja porque no paga al asesino y al delincuente el «derecho de piso» que impone, como imponen los políticos y gobernantes, los impuestos para que los ciudadanos solamente estemos ocupados en conseguir dinero no para vivir, sino para defender nuestro derecho a la vida y sobrevivir mientras somos explotados y agredidos por el sistema y por la delincuencia protegida por el mismo sistema… así, podemos llegar a la conclusión de que digan lo que digan los hombres del poder, ellos y la delincuencia organizada son lo mismo y persiguen los mismos objetivos, mantenernos a todos trabajando y sin pensar para que reciban los recursos de nuestro esfuerzo para que los roben unos y los usen otros para utilizarlos para hacer sus negocios privados que, también, es un robo a todos… unos lo hacen con las «leyes y reglamentos», otros, lo logran con la punta del cuchillo o de la pistola, el caso es que los ciudadanos no somos libres ni de protestar ni demandar nuevas condiciones de vida y mejores condiciones de seguridad, porque en un caso, nos acusarán de revoltosos y «peligrosos comunistas o populistas» y, en el otro, simplemente, como somos no controlables para ellos, simplemente, nos matan, nos asesinan, nos secuestran, nos generan el terror y el horror de tal suerte que, en la soledad y la indefensión nos sometemos con nuestras familias a lo que dicten unos y otros, para que sigamos siendo esclavos, para solamente trabajar sin tener el gusto a la vida, solo trabajando para pagarles impuestos a los pillos del poder y pagarles «derechos de piso» a los socios de esos pillos encubiertos como la «delincuencia organizada» que, finalmente, son uno y lo mismo…mientras, nosotros, seguimos siendo esclavos de nuestro consumismo y de nuestra cobardía…QUE NO NOS ROBEN LOS SUEÑOS NI EL DERECHO A LA FELICIDAD…

 

Esta entrada fue publicada en Varios y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *