CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO…

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO…

TEMAS CENTRALES:

Iglesia y Estado siempre han caminado por sendas sinuosas. Tema delicado, el de estas relaciones, complejo y extremadamente sensible porque los linderos de una y otro no son fáciles de determinar y mucho menos de respetar, con todo y que, bajo la máxima de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, se pretenda zanjar toda duda sobre cuáles deben ser los ámbitos de competencia propios de cada uno, claramente precisados y regulados, por otro lado, en nuestra legislación positiva.

Norberto Rivera Carrera

Norberto Rivera Carrera

La confusión e injerencia en campos que debieran respetarse por pertenecer a la jurisdicción de la otra entidad, ocurre y, con frecuencia, son los representantes de la Iglesia los protagonistas. Y es que, al paso del tiempo, esta institución ha tenido que replegarse a lo que es su verdadera vocación y dejar lo que ha sido su eterna tentación: el poder terrenal, aunque a sus ministros siempre les queda la inquietud por recuperar algo de lo perdido.

Nuestra historia registra numerosos casos en los que el clero ha actuado, más por razones políticas, que con motivos religiosos, lo que ha originado, al menos desavenencias, cuando no conflictos con altos costos entre dos instituciones, que, por salud pública y paz social, debieran mantener su relación en un clima de respeto y cordialidad.

Lo anterior viene al caso, ante la cruzada emprendida, principalmente, por la Arquidiócesis Primada de México que encabeza el cardenal Norberto Rivera Carrera, en contra de la iniciativa de ley a favor de los matrimonios igualitarios presentada por el Ejecutivo Federal en mayo pasado y que regula el matrimonio entre personas del mismo sexo. Una reforma para combatir la homofobia y la discriminación, según se ha explicado.

Ciertamente polémica, esta iniciativa ha sido considerada hasta como una de las causas de la derrota del PRI en las elecciones de junio pasado. Al menos, en algunas entidades como Aguascalientes no podría descartarse que algo hubiera tenido que ver el activismo del clero local en contra de esta iniciativa y del partido con quien se podía identificar esta reforma, al invitar a sus feligreses a no votar por el tricolor.

Pero ha sido en la capital del país, a través de declaraciones propias y de editoriales publicados en el semanario Desde la Fe, órgano de difusión de la Arquidiócesis de México, en donde la arzobispo primado de México se ha dedicado a combatir con mayor furia esta iniciativa de ley, que ha calificado de diabólica, alegando que, al reconocer un falso derecho de personas del mismo sexo como es el matrimonio, se violenta la realidad y se pone en peligro la familia.

Que en donde se han legalizado, afirma, se abren las puertas para autorizar enlaces de cualquier tipo como “entre adultos y niños, incluso entre humanos y animales”. Que la Iglesia “ama a los homosexuales y quiere su bien”, pero que no aprueba estos matrimonios porque “la palabra de Dios (los) rechaza; causan daños físicos, psicológicos y espirituales y, como se oponen a la voluntad de Dios, ponen a los involucrados en grave riesgo de perder su salvación.”

Así que no se trata de actitudes homofóbicas ni posiciones retrógradas las del cardenal, aunque, eso sí, considere sus preferencias sexuales inmorales y absurdas y, para efectos prácticos, los esté condenando al infierno.

El arzobispo ha asumido una actitud sediciosa ante lo que considera una traición del Presidente Enrique Peña Nieto, por lo que, ya entrado en gastos, se le ha hecho fácil cruzar la frontera y escudarse en la defensa de sus creencias religiosas, para desarrollar una campaña, más con tintes políticos que otra cosa, y enderezar críticas al gobierno, a su titular y sus reformas.

Las reformas estructurales “están haciendo agua”, se lee en el editorial del semanario del 17 de julio pasado. Los cambios para la prosperidad prometidos, quedaron “en discursos triunfalistas y atronadores…” “Grandilocuentes justificaciones que hacen a México un lugar atractivo para invertir contrastan con el crecimiento de la pobreza… Hay inestabilidad social por la Reforma Educativa y la promesa presidencial para que…los mexicanos transiten con seguridad…,quedan en  pura retórica populista”, son, entre otras más, algunas de las críticas publicadas.

Y ¿por qué el repentino activismo crítico del Cardenal Rivera? Pues una explicación que dan algunos expertos es que el año que entra, el arzobispo primado de México cumplirá 75 años, edad que el Derecho Canónico señala como límite para el ejercicio pastoral, por lo que tendría que presentar su renuncia al Papa, con lo que daría paso a  una jubilación para la que no parece estar preparado ni dispuesto.

Así que estaría maquinando una estrategia para permanecer un tiempo extra al frente de su arquidiócesis, mostrándose como un gran defensor de los intereses de la Iglesia, conocedor del ambiente político del país y de sus personajes, precisamente en tiempos de cambios trascendentales, apostándole a que el Papa no le acepte su renuncia y prolongue su obispado al menos hasta pasadas las elecciones de 2018. Y es que la política terrenal es seductora.

Y, por supuesto, el cardenal aprovecha las circunstancias del río revuelto para posicionarse como un factor más de influencia en el debate político y para acomodar sus pronunciamientos a la coyuntura del  momento. Al fin de cuentas, el Gobierno Federal no abrirá un frente más, por lo que podrá actuar y decir lo que le convenga sin temor a que le apliquen la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

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