EN RIESGO LOS MINI PARTIDOS

EN RIESGO LOS MINI PARTIDOS

Miguel Tirado Rasso | Temas Centrales|Columnas

Vaya molestia que causó entre los coordinadores de los diputados de los partidos del Sol Azteca, del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista y Nueva Alianza, la decisión del Senado de cerrar su período extraordinario de sesiones, hace un par de semanas, sin haber recibido y dado trámite a las reformas del artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos, que sus bancadas habían aprobado en la Cámara de Diputados, sólo unos minutos antes de la clausura.

Y es que, como lo hemos comentado, el debate y aprobación del paquete de reformas propuesto por el Presidente Enrique Peña Nieto,  ha resultado una excelente oportunidad para que los partidos de oposición, concretamente el PRD y el PAN, busquen sacar ventajas políticas a cambio de sus votos en el Congreso.

PRD y PAN

PRD y PAN

Se entiende que las negociaciones para convencer sobre las bondades de estos cambios legislativos, implican también alguna que otra concesión, labor compleja y difícil, más aún cuando existen diferencias profundas, entre las partes dialogantes, respecto de los cambios que requiere el país para mejorar su economía, fortalecer sus finanzas y elevar los niveles de bienestar de su población.

Un ejemplo de esto, pero que tiene que ver con nuestro sistema de partidos, es lo que enfrentó a los diputados de izquierda y algunos más, con el PAN. El tema fue la distribución de votos entre partidos políticos en los casos de coaliciones que, conforme al artículo 87 de la recién promulgada Ley de Partidos Políticos, señala que los votos emitidos, serán válidos para el candidato postulado, pero no se sumarán al partido coaligado, por lo que no cuentan para la asignación de representación proporcional, ni cualquier otra prerrogativa.

Así se aprobó la ley, hace apenas poco más de un mes que, por lo visto, a muchos les pasó de noche. Pero ahora, con ánimo rectificador, y en la coyuntura de las negociaciones del PRD con el PRI, se propuso una reforma para los votos valgan y se sumen, tanto para el candidato postulado, como para los partidos coaligados y, consecuentemente, cuenten para efectos de prerrogativas económicas  y de representación proporcional. Una verdadera tabla de salvación para los mini partidos que, conforme al texto original, estarían al borde de su desaparición, ante la posibilidad de no poder cumplir con el mínimo de votos que les exige la ley para conservar su registro.

El PRI y el PRD, además de los mini partidos, votaron a favor de esta reforma en la Cámara de Diputados. El Sol Azteca porque le interesa la sobrevivencia de los partidos del Trabajo y Movimiento Ciudadano, por ser sus aliados naturales. El tricolor, no la ve con malos ojos, por aquello de sus alianzas con el partido Verde y, ocasionalmente, con Nueva Alianza. Y, por supuesto, los partidos pequeños, que son los beneficiados y cuyo papel en el escenario político ha adquirido relevancia, en la medida en que los procesos electorales se más competitivos. Los pocos votos que aportan estos partidos, en el caso de coaliciones, pueden significar la diferencia, en una elección reñida.

El caso es que, como Acción Nacional regularmente no forma alianzas electorales y, cuando lo hace, es con el PRD, a pesar de sus diferencias ideológicas, no le interesan los mini partidos, así que su bancada votó en contra de esta reforma, argumentando que sólo sirve de oxigenación artificial a los partidos pequeños que, de otra manera, no existirían. Pero sus 100 votos en contra, se vieron avasallados por más de 300 votos a favor; por lo que, derrotados en San Lázaro, buscaron detener el proceso legislativo en la cámara alta.

Como se dieron las cosas, pareciera que al tricolor, importándole el tema, no es algo que le quite mucho el sueño y, por eso pasó, sin estridencias,  durante las negociaciones  de la reforma política. No así para el PRD, que vio la oportunidad de retomar el punto y promover la reforma que, finalmente, aprobaron los diputados por mayoría. Sin embargo, no todo estaba perdido para el blanquiazul que buscó la manera de presionar para que esta reforma no pasara, y lo logró, cuando el Senado clausuró su período extraordinario de sesiones, antes de recibir el dictamen correspondiente de su colegisladora.

Una hábil maniobra instrumentada para no desatender los reclamos de estos dos partidos, dejándoles abierta una rendija, para que no se sientan del todo defraudados por el tricolor, aunque por razones de los tiempos electorales, y si no sucede otra cosa, esta reforma ya no se pdrá aplicar en las elecciones de junio del año que entra.

El tema de las coaliciones electorales y el reparto de votos, es ciertamente polémico. La ley, en sus diversas etapas, ha explorado todas las posibilidades o casi, y ha ido desde el prorrateo de votos, hasta contar únicamente el voto para los candidatos pero no para los partidos coaligados, como es el caso de la ley vigente. El punto sensible son los partidos pequeños. Mientras que para unos su presencia es necesaria para el fortalecimiento de nuestro sistema democrático, por garantizar una mayor representatividad de la población, para otros su escasa representatividad, su pobre posicionamiento y muy limitada presencia regional, poco aporta a nuestra democracia, además de ser costosos y haberse convertido en lucrativos negocios.

Creo que la ley ha sido muy generosa con estos partidos que, salvo excepciones, no se han caracterizado por sus aportaciones. Las malas experiencias, superan a los buenos ejemplos. Atribuirles votos que por sí solos no podrían obtener, es crear ficciones, y más grave aún es asignarles diputaciones de representación proporcional, en base a los números de una votación que los beneficia por su coalición con otro partido. Podríamos afirmar que, en estos casos, su representatividad tiene una falla de origen.

Estos partidos se verán en serios problemas para los comicios del 2015, pues de acuerdo a la ley actual, tendrán que hacer un gran esfuerzo para elevar el número de sus partidarios, ya que, ahora con las reformas, necesitan un porcentaje más elevado de votos para conservar su registro.

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