“LA CACA FLOTA”

“LA CACA FLOTA”

Abelardo Martín M.*

Mariana Gómez del Campo

Mariana Gómez del Campo

La ironía y el sarcasmo entre los políticos es un espacio para el que la gran mayoría carece de inteligencia, sagacidad, conocimiento del lenguaje y dignidad.

La senadora panista Mariana Gómez del Campo, educada en la clase media y, que desde hace tiempo frecuenta solo las altas, por lo menos de la burocracia y la política, hizo una de las aportaciones más vergonzantes de las expresiones políticas cuando, en su afán de atacar a otra política, le salió de la boca su expresión de “la caca flota”.

Aparte las interpretaciones sicológicas que deben dejarse a los especialistas, hoy, con toda seguridad la legisladora cometió otro dislate cuando informó que su salario “neto” es de 90 pesos!!! Seguramente quiso decir 90 mil pesos que, si se analiza en comparación con sus compañeros senadores, ése es el rango.

Sin duda alguna el político que mejores sarcasmos e ironías aportó a los mexicanos fue el secretario general vitalicio y fundador de la Confederación de Trabajadores de México, Fidel Velázquez Sánchez, quien en todas sus presentaciones ante los medios o en sus emotivos y apasionados discursos ante los trabajadores, tuvo la chispa, la inteligencia, las palabras para disfrute de la concurrencia.

No es el caso de la actual senadora panista, quien escaló la política impulsada por el matrimonio Calderón-Zavala, de quien, además, -se ha insistido- la liga el parentesco.

La senadora Gómez del Campo, según la información difundida por Excélsior, afirmó ganar 90 pesos al mes, lo que es sin duda un error garrafal.

Afortunadamente para ella, este dislate no tiene consecuencias lingüísticas, ni despiertan la vergüenza, la pena o, con su expresión de los residuos humanos, asco. Es posible que en aquella ocasión hubiera querido ser tan popular y usar palabras que, en su código, entiende la masa. No es así. El lenguaje es lo que separa a los animales de los humanos y en el caso del español, -lo que no ocurre en el inglés- hay una palabra o expresión para cada situación específica.

Ahora, las declaraciones patrimoniales de los 128 senadores de la República dejaron ver que cada legislador reporta de forma diferente su sueldo mensual neto. Hay quienes dicen que cobran, con todo y bonos, 425,000 pesos y quienes aseguran que ganan sólo 90 pesos. Antes de llegar a la Cámara Alta, todos los integrantes de la LXII Legislatura debieron completar su declaración patrimonial. Las cifras distan mucho entre legisladores. Sobre su remuneración mensual neta como senador, que incluye sueldo, compensaciones, bonos y otras prestaciones libres de impuesto.

Por ejemplo, el perredista vicepresidente de la mesa directiva del Senado, Luis Sánchez, declaró que percibe 425,000 pesos al mes. En contraste, la panista, Mariana Gómez del Campo, declaró en este rubro la cantidad de 90 pesos. Otra legisladora que reportó un salario superior al promedio de sus demás compañeros fue Lay­da Sansores, del Movimiento Ciudadano, quien precisó remuneración por 354,000 pesos, mientras que la priista Marcela Guerra declaró 289,703 pesos.

El senador Armando Neyra, ex secretario de Finanzas de la CTM, reportó que gana 160,842 pesos mensuales netos y el líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala, declaró 87,414 pesos.
Asimismo, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, reportó 104,588 pesos.

Conforme a su declaración patrimonial el año pasado, el coordinador del PAN, Jorge Luis Preciado, admitió 91,000 pesos como percepción mensual, pero en mayo del 2013 publicó otra declaración y, por percepción anual, incluidos bonos, compensaciones y aguinaldo, sumó 618,309 pesos, cifras que no coinciden si los 91,000 se multiplican por los 12 meses del año. El presidente del Senado, Ernesto Cordero, y el coordinador del PRI, Emilio Gamboa, publicaron que al mes su dieta es de 140,834 pesos, mientras que el líder de la bancada del PRD, Miguel Barbosa, declaró 123,689 pesos.

De acuerdo con el Manual de Percepciones de los Senadores y Servidores Públicos de Mando del 2012 (cuando agregaron el sueldo en sus declaraciones patrimoniales) su dieta mensual neta y oficial es de 121,700 pesos. Pocos legisladores coinciden con la cantidad que publica el Diario Oficial de la Federación.

Las notables diferencias podrían suponer descuentos por ahorro voluntario, aportaciones a los grupos parlamentarios u otros. Ernesto Ruffo (PAN) presenta en su página web un rubro de transparencia en el que especifica su dieta neta por 92,113 pesos y bruto por 195,936.

Más allá de las enormes diferencias con los sueldos promedio de la enorme mayoría de los mexicanos, cobra vigencia la corriente expresión de la legisladora panista, que pasará a la historia por su dicho, más que por sus hechos.

*Analista

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