MÉXICO, INDISCUTIBLE LÍDER LATINOAMERICANO EN CORRUPCIÓN

MÉXICO, INDISCUTIBLE LÍDER LATINOAMERICANO EN CORRUPCIÓN

DINTEL

Por Abelardo Martín M.

Felipe Calderón

Felipe Calderón

Junto a la violencia producto de la declaratoria de “guerra” al crimen organizado y el narcotráfico, la administración panista que encabezó Felipe Calderón consolidó un primer lugar adicional para México, el del más corrupto de América Latina y, seguramente, de muchos otros países de otras regiones del mundo.

Ingobernabilidad, nulo respeto a la ley e impunidad van juntos en la configuración de un modelo de gobierno corrupto. Las quejas de proveedores de productos y servicios al gobierno (municipio, estados y Federación) acerca de “comisiones” y dádivas para funcionarios es más frecuente de lo esperado. Es más, puede afirmarse que es una opinión casi generalizada.

Cubierta tras velos de atención, convivencia, relaciones o vínculos amistosos o familiares, la corrupción mexicana ha crecido, de acuerdo proporcionalmente a la voracidad de funcionarios formados en la (in) cultura del enriquecimiento, la dádiva y el aprovechamiento de los puestos públicos para fines personales.

“A mí que no me den, solo que me pongan donde hay”, dice la conseja que justifica la recolección de grandes volúmenes de dinero, casi siempre compartido en redes de corrupción, capaces de atrapar o involucrar a quien se oponga. “El plata o plomo”, la amenaza de las bandas de narcotraficantes o del crimen organizado se apoya también en funcionarios o empleados gubernamentales a su servicio.

México es la nación de América Latina con más casos de soborno para hacer negocios, según la percepción de los directivos de las 50 empresas más importantes del país, de acuerdo a la 12ª Encuesta Global de Fraude de la firma de consultoría Ernst & Young (EY).

La nota de la agencia de noticias almomento.mx informó que el 60% de los directivos consultados, las prácticas de soborno y corrupción ocurren de manera común en sus compañías; otro 44% observa que han aumentado estas prácticas por la crisis económica y un 38% mencionó que el soborno es un instrumento para obtener contratos, el porcentaje más alto en América Latina.

“La crisis económica ha incrementado los actos de corrupción y resulta sorprendente que una de cada cinco compañías mexicanas encuestadas no haya llevado a cabo en los dos últimos años una evaluación de los riesgos relacionados con fraude y/o corrupción antes de adquirir un negocio”, planteó José Claudio Treviño, socio director del área de investigación de fraude y apoyo en litigios de EY.

Estas prácticas representan un costo de hasta 5% de las ventas anuales de las empresas. Los sectores más proclives a la corrupción y al soborno son el energético, el farmacéutico y el de la construcción.

El funcionario de EY comentó también que el 60% de los entrevistados considera que las autoridades y los reguladores encargados del cumplimiento de las leyes parecen dispuestos a perseguir casos de soborno y/o corrupción, pero no parecen ser eficaces en conseguir penas, sanciones o condenas. Ésta también es la cifra más elevada a nivel latinoamericano.

Una compañía involucrada en un caso de fraude o corrupción puede enfrentar un costo tan elevado que podría desaparecer, si es una empresa pequeña o mediana que ve afectada además su moral empresarial.

La incidencia de un fenómeno de esta naturaleza no distingue la nacionalidad de la compañía ya que afecta tanto a las multinacionales como a las nacionales, detalló Treviño. La corrupción ha crecido en México en los últimos años y se ha convertido en un factor que toman en cuenta los inversionistas extranjeros para hacer negocios en el país. En ocasiones, estas prácticas complican el desarrollo de los negocios e influyen en la toma de decisiones empresariales.

La corrupción no fue invento panista, pero los funcionarios foxistas y calderonistas ganaron una bien cimentada fama de abusos en los cargos públicos, con sus excepciones dignas y reconocidas.

Para el actual gobierno, el combate a la corrupción es una auténtica cruzada que pretende ampliarse lo más rápido posible. Por lo pronto, en el sector energético y de infraestructura se implementan mecanismos de control y supervisión que garanticen transparencia y eficacia para la asignación de contratos por obras y servicios.

Será elogiable dejar de ser “medalla de oro” latinoamericana en corrupción y que ésta se logre en otros rubros o será preferible no tener premios, menos aún, tan vergonzantes.

www.almomento.mx

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